El suizo celebró a lo grande el partido número 1.000 de su carrera profesional y se regaló el pase a las semifinales del Abierto de Australia, tras superar con facilidad al argentino Juan Martin del Potro. En tanto el español tuvo que exprimirse al máximo para doblegar a Tomas Berdych.
Federer derrotó por 6-4, 6-3 y 6-2, en dos horas de partido a Del Potro.
El suizo golpeaba la pelota de forma feroz y ésta le respondía a una velocidad de vértigo provocando muchos problemas en Del Potro para poder tomar el mando en los puntos.
El suizo, mucho más cómodo en la pista con su tenis, consiguió romper el servicio de su rival en el cuarto juego, pero cuando servía para el 5-2 reaccionó el argentino, más atento al resto, e igualó el partido a cuatro juegos.
Pero como ha hecho en infinidad de ocasiones, el suizo aceleró su juego cuando olió que se acercaba el momento de la verdad y con una nueva rotura en el décimo juego se apuntó el set.
El desarrollo del segundo set fue muy parecido al primero. Federer logró la rotura en el cuarto juego, pero en esta ocasión no cedió su saque. El argentino pudo alargar el set cuando con 3-5 dispuso de dos puntos de quiebre, pero no los concretó y el suizo se adjudicó la segunda manga.
El jugador helvético abrió el tercer set con una nueva rotura.
Del Potro se sentía inferior en la pista ante un Federer que jugaba muy fácil, superior en todos los terrenos al sudamericano, y que abrochó el tercer set en apenas media hora para lograr alcanzar la trigésima semifinal de un Grand Slam de su carrera.
Rafael Nadal, por su parte, vio más complejo su clasificación para las semifinales de Australia (la primera desde 2009), en las que protagonizará un nuevo capítulo en sus ya históricos enfrentamientos con Roger Federer.
El jugador español pasó un mal trago ante Berdych, quien llegó a disponer de punto de set en la segunda manga para ponerse 2-0 en el partido, pero Nadal se agarró a la pista, sufrió como solo él sabe y le dio la vuelta al partido para acabar imponiéndose por 6-7 (5), 7-6 (6), 6-4 y 6-3, tras 4 horas y 16 minutos.
El primer set fue muy igualado. El checo se agarró a su saque como principal arma para mantener intactas sus opciones, mientras que Nadal consiguió dominar a su adversario en cuanto los puntos se alargaban y podía mandar con su derecha.
Así se llegó al 6-5 y Berdych atacó muy bien desde el resto el saque de Nadal y se colocó con un 0-40. El español apeló una vez más a la épica para remontar, sobre todo en el segundo punto de rotura del checo, en el que hizo una defensa increíble, tras un peloteo de casi 30 bolas, que puso en pie el Rod Laver.
Tras levantar cuatro puntos de set, el número 2 mundial forzó el desempate. Ahí cobró ventaja por 5-3, pero el checo jugó muy valiente y le hizo cuatro puntos seguidos para cerrar el set, mientras Nadal recriminaba al juez de silla la bola que significó el quinto punto set de su rival.
Aún con ese punto en la cabeza empezó el español la segunda manga y Berdych dispuso de dos puntos de rotura, pero Nadal volvió a centrarse en la pista y salvó el juego. Sin desplegar un gran tenis logró aprovechar en mal cuarto juego al servicio del checo para quebrarle.
Ambos jugadores se tomaron una pausa y ganaron con facilidad sus servicios hasta que se llegó al decisivo 5-4 con Nadal sirviendo para ganar. El primer saque no le funcionó al balear y Berdych le apretó muchísimo con sus segundos, lo que le permitió igualar el partido.
Pese a que Nadal dispuso de una bola de set al saque de Berdych, éste lo salvó y llevó el partido a un nuevo desempate, donde tuvo un 6-5 para llevarse también la segunda manga, pero la férrea mentalidad del español le permitió primero salvar el punto y luego llevarse el set. La batalla alcanzaba las 2 horas y media de lucha.
El sexto cabeza de serie del torneo arrancó el tercer set con un 2-0 de salida, pero Nadal emergió de nuevo. Cuatro juegos consecutivos le dieron la tranquilidad necesaria y le permitieron reencontrarse con su mejor versión. Aprovechó las lagunas de su rival para tomar por primera vez el mando del partido.
La rotura inicial que consiguió en el cuarto set levantó todavía más a Nadal, que no desaprovechó su ventaja para alcanzar las semifinales de Australia por tercera vez en su carrera.









